El llamado del hombre es uno solo, la vocación; ésta no es cualquier llamado sino es el llamado que nos hace Dios para llegar, estar y servirle a Él. Caminos para lograr cumplir nuestra vocación tenemos tres que son: la vida religiosa, la vida de matrimonio y el celibato. En cualquiera de estos podemos servir a Dios.
Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios por lo que llevamos impreso en nosotros el amor a Él. "El hombre, herido en su naturaleza por el pecado original, está sujeto al error e inclinado al mal en el ejercicio de su libertad" (Catecismo de la Iglesia Católica, punto 1714).
Debido a que ahora vivimos en una cultura de la muerte , poco a poco nos hemos dejado envolver y nos alejamos de los caminos que nos llevan a vivir adecuadamente nuestra vocación. Por esto, a la fecha, la familia está en peligro, cada vez hay menos personas que quieran seguir una vida religiosa plena, y, el celibato no se vive realmente sino sólo se disfruta de una soltería inadecuada, sin compromisos y sin responsabilidades, pero especialmente en cada lugar se vive sin amor verdadero y puro.
Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios por lo que llevamos impreso en nosotros el amor a Él. "El hombre, herido en su naturaleza por el pecado original, está sujeto al error e inclinado al mal en el ejercicio de su libertad" (Catecismo de la Iglesia Católica, punto 1714).
Debido a que ahora vivimos en una cultura de la muerte , poco a poco nos hemos dejado envolver y nos alejamos de los caminos que nos llevan a vivir adecuadamente nuestra vocación. Por esto, a la fecha, la familia está en peligro, cada vez hay menos personas que quieran seguir una vida religiosa plena, y, el celibato no se vive realmente sino sólo se disfruta de una soltería inadecuada, sin compromisos y sin responsabilidades, pero especialmente en cada lugar se vive sin amor verdadero y puro.
Acompañar y promover el descubrimiento de la vocación y misión esencial de cada joven.
ResponderEliminarEn estas tres virtudes esta inspirada nuestra misión, nuestra visión y nuestra propia vocación.
FE ACTUANTE: Somos llamados a conquistar una conducta nueva capaz de hacer acontecer el Reino en el mundo... la fe sin obras está muerta, es un cadáver.
CARIDAD OPERANTE: Toda vocación cristiana se realiza en la Caridad. La Iglesia afirma la supremacía de la caridad inspirada en la palabra y la práctica de Jesús. La Caridad es el alma de la Pastoral, del ministerio y de la misión (Benedicto XVI). Ningún ministerio en la iglesia puede ser ejercido de espaldas a esta caridad operante.
ESPERANZA CONSTANTE: Los cristianos estamos llamados a ser en el mundo personas de una profunda y constante esperanza capaz de ser un signo para otros, sobretodo para los pobres, los excluidos y todos aquellos que han perdido su esperanza.